Caperucita roja

 

¿Y ahora qué? – me pregunto sentada en el suelo de la cocina.
Debido a que durante toda mi vida he recibido órdenes para todo lo que debo hacer, no
sé tomar decisiones. Ahora me doy cuenta de que nunca he tomado ninguna decisión
importante, bueno esta es la primera vez.
Tal vez es porque soy la pequeña de cinco hermanos, todos chicos y mucho más
mayores que yo. Por lo visto mi madre no esperaba quedarse embarazada, incluso,
cuando tuvo un par de faltas, pensó que era el principio de la menopausia y se quedó
atónita cuando el médico le explicó que sería madre por quinta vez después de diez
años.
Cuando nací y durante mi infancia mi madre me protegía ante los ataques sexistas de mi
padre y mis hermanos, educándome para servirles y así evitar que no se enfadaran,
ordenándome que hiciera todo aquello que ellos querían.
Mi padre tenía un taller mecánico donde todos los chicos de la familia se habían ido
incorporando a medida que llegaban a la edad conveniente, así pues, llegó un momento
en que todos mis hermanos trabajaban con papá.
Cuando llegaban a casa, mi madre y yo, teníamos la obligación de mantener el hogar
acogedor, limpio, ordenado, al tiempo que todos pretendían ser servidos en todo aquello
que se les antojara que podían necesitar.
Y aunque yo iba a un buen colegio privado, regentado por monjas y, mi deber era sacar
excelentes notas e intentar ser la mejor de la clase, tenía una serie de tareas en casa para
que estuviera todo perfecto cuando llegaban los hombres, los cuales siempre me
recordaban que gracias a su duro trabajo yo podía estudiar en una escuela de calidad.
A los trece años una bronquitis me dejo postrada en cama durante un mes y, cuando
intenté volver a la normalidad me encontré con que mi cuerpo había cambiado
completamente.

Disfraz de Caperucita Roja                             rojo/blanco Niños
Encontrarme con mis piernas demasiado largas, una abundante cabellera rizada y esos
enormes pechos redondos no me ayudo a aceptar el fin de la infancia para entrar en una
adolescencia complicada que, mis hermanos no ayudaban a conciliar con sus continuas
burlas, las cuales solamente conseguían que me acomplejara más
Volver al colegio fue mucho más duro de lo que pensaba, a parte de mi amiga Candela,
no tenía nadie más. Éramos amigas desde muy pequeñas, porque nuestras madres ya
eran amigas. Las dos éramos igual de tímidas, vergonzosas y también muy inteligentes,
sacábamos siempre las mejores notas de la clase.
Pero ahora nuestras diferencias físicas eran muy marcadas, ya que mientras yo me había
estirado, era alta pero delgada, ella era bajita y regordeta, lo cual creaba siempre
situaciones de mofa entre las chicas ricas y populares, que antes ya nos amargaban la
vida, aprovechando para hacernos todo tipo de bromas, algunas de las cuales eran muy
desagradables.
En el Instituto las cosas no mejoraron, siempre fuimos las chicas raras y listas, frikis nos
llamaban. Aunque tal vez eso fue lo que nos ayudó a esforzarnos más, consiguiendo las
dos una beca para estudiar en la Universidad.
Nos decidimos por un grado de química, donde la mayoría eran chicos, aunque
conseguimos juntarnos seis chicas listas y trabajadoras, cada una con sus cualidades y
nos ayudábamos a superar nuestros complejos y sintiéndonos como súper héroes con
poderes.
Conocí a Alfredo cuando cursaba el último año en la Universidad, en una reunión del
Ayuntamiento, donde nos encontramos los responsables de diferentes grupos culturales
y deportivos de la ciudad para organizar las fiestas de carnaval.
Yo acompañaba al presidente de un grupo de arte y cultura al que hacía un par de años
me había unido. A petición mía nos sentamos en la última fila, puesto que era donde me
sentía más segura, en medio de tanta gente desconocida, aparte de poder observar los
movimientos de cada uno de ellos.
Alfredo era de la junta directiva de un grupo de teatro y tenía por costumbre llegar tarde
a todas partes, así pues, ya que solo quedaba un asiento libre, cuando llegó, no tuvo más
remedio que sentarse a mi lado.
El suave aroma de su colonia me obligó a espiarle por el rabillo del ojo, observando una
sonrisa blanca que destacaba entre los pelos rizados de la barba y el poblado bigote. Me
fijé en la mirada alegre y brillante de sus ojos oscuros y redondos. El pelo castaño,
bastante largo, con alegres rizos en el cogote.
De vez en cuando soltaba un comentario ocurrente y yo no podía parar de reír. Así pues,
a medida que avanzaba la reunión, se creó un aire de complicidad entre él y yo,
consiguiendo un nivel de confianza que ni yo misma comprendía.
Luego llegó el momento de las votaciones, él puso su mano sobre la mía y el pelo de la
nuca se me erizó, intuyendo que, a partir de ese momento, quedaba a su voluntad, no
sabía cómo ni de qué manera había caído en el embrujo de un amor a primera vista.
Cuando acabó la reunión, mirándome a los ojos me preguntó:
– ¿Quién eres? ¿Qué hace una princesa en esta reunión?
– Soy Marina – respondí sin poder evitar una sonrisa mientras intentaba disimular
mi nerviosismo.


– Yo soy Alfredo, encantado de haberte conocido – me dijo mientras me besaba en
las mejillas y mi corazón saltaba desbocado.
Sin embargo, tuve la mala suerte de que, cuando lo vieron algunos de sus amigos, se lo
llevaron dejándome aturdida y sin saber como reaccionar, deseando parar el tiempo en
el momento que me tocó suavemente con su mano o cuando me saludó besándome en la
mejilla, dejándome su fresco aroma en mi piel.
Para mí el Carnaval siempre ha sido mi fiesta favorita, me encanta disfrazarme sin que
nadie me conozca, es el único día del año que me atrevo a cualquier cosa, incluso bailar,
porque sé que nadie me reconocerá, ni siquiera mi familia.
Cada sociedad había decidido un tema diferente, por ejemplo, nosotros, que no éramos
muchos, resolvimos disfrazarnos del cuento de Caperucita Roja y, aunque a mí me hacía
ilusión ser el lobo, por mayoría decidieron que me quedaba muy bien el disfraz de
Caperucita.
Cuando llegó el día del desfile, me vestí con una falda roja y blusa blanca. Mi tía
Encarna me cosió una capa con capucha roja y me compró una pequeña cesta de
mimbre. Y mi cuñada Rosa me regaló una preciosa máscara de plumas blancas que me
cubría toda la cara y me daba un toque místico, incluso sexy.
El grupo de Teatro iban todos disfrazados de bailarinas y Alfredo estaba impresionante
con un tutú de color rosa, medias blancas y una corona de flores en la cabeza, que
remarcaba su bonito pelo rizado.
Estaba tan tranquila imaginándome que nadie me reconocería cuando, de repente, se me
acercó Alfredo y me susurró al oído
– ¿Qué te parece si a la hora de cenar nos sentamos juntos?
– Vale – le dije sorprendida y con voz trémula, notando como si miles de alas de
mariposa revolotearan en mi estómago.
– No me falles, Caperucita – siguió susurrando mientras me guiñaba un ojo.
– Por supuesto que no, bailarina – contesté sin poder dejar de sonreír.
El desfile fue insuperable, cada comparsa llevaba su carroza con su música, nosotros
llevábamos la casa de la abuela y aunque solamente había una Caperucita Roja,
teníamos varios lobos, muchos leñadores, alguna abuela y un par de madres.
En el polideportivo estaban preparadas las mesas para la cena de todos los que habíamos
participado en el desfile. Cuando vi que cada grupo tenía un cartel en las mesas que le
habían adjudicado, me sentí decepcionada, pensando que no podría sentarme al lado de
Alfredo, como habíamos planeado, sin embargo, él lo tenía todo previsto, consiguió que
uno de sus amigos se sentará junto a mi amiga Candela y yo ocupé su lugar.
Al principio me sentí avergonzada, ya que no conocía a nadie, pero Alfredo consiguió
que me olvidara del resto del mundo, hablando sin parar conmigo, haciéndome reír toda
la noche, consiguiendo que me sintiera especial.

Disfraz de Caperucita a Hombros del Lobo

Después de la cena, un conjunto musical empezó a tocar y Alfredo me pidió que
bailáramos, creo que nunca había bailado tanto como esa noche. Cuando acabó la fiesta,
se empeñó en acompañarme a casa, así que me despedí de Candela, mientras Alfredo
me cogía de la mano y tiraba de mí suavemente, obligándome a correr calle abajo
mientras una fina lluvia iba calando en nuestros cuerpos y también en nuestros
corazones.
Paseamos bajo la lluvia, que cada vez era más potente y a alguna hora de la madrugada
llegamos delante del portal de mi casa, nos metimos dentro y mientras acariciaba mi
cara húmeda y ruborizada, me besaba tierna y apasionadamente en la boca, sellando así
nuestro compromiso de amor.
Acabé mis estudios con Matrícula de Honor y me ofrecieron un puesto de trabajo en la
misma Universidad, formando parte del equipo de investigación, en un horario de siete
a tres, disponiendo de todas las tardes libres.
Alfredo trabajaba como Jefe Administrativo en una importante empresa multinacional,
y tenía bastante flexibilidad en los horarios, así pues, se acostumbró a venir a buscarme
a la salida y cada día me llevaba a comer a un restaurante distinto.
Luego dábamos un paseo y, normalmente acabábamos en su casa, donde hacíamos el
amor apasionadamente, al compás de un himno militar. Debido a que, anteriormente, no
había tenido sexo con nadie, creí que todo lo que hacíamos era lo que hacían todas las
parejas. En aquel momento, no me pareció extraño que para excitarse tuviera que
escuchar marchas militares, de las que disponía de un amplio repertorio.
Vivía en un enorme ático en uno de los pocos rascacielos de la ciudad y la primera vez
fui a su casa me asombró lo ordenado y limpio que estaba todo, de alguna manera, sentí
que estaba en casa.
La vivienda era como un pequeño palacio, tal vez demasiado grande para una persona
sola. En el recibidor tenía un par de sillones y un armario para que los invitados
guardaran sus pertenencias.
En el centro del salón había una chimenea redonda muy original que le daba calidez en
invierno, alrededor había dispuesto un par de sofás de cuero rojo y unos sillones,
también de cuero, negros.
La cocina era enorme, con una barra americana y una mesa de cristal con cuatro sillas
metálicas. El cuarto de baño disponía de una ducha de hidromasaje y una ventana con
vistas a la terraza.
En la terraza había una pérgola con una mesa de madera y seis sillas a juego, un sofá
con grandes cojines estampados en color verde que le daba un toque tropical y un par de
tumbonas para poder tomar el sol. Grandes macetas y jardineras con flores y árboles
decoraban por completo la azotea.

Peluca con trenzas - Greatel -

Las tres formidables habitaciones las tenía decoradas por temas. Así pues, en una de
ellas tenía una fantástica biblioteca, con un equipo de música y dos sillones para poder
leer. En otra tenía una sala de juegos, con un billar, un futbolín, un enorme televisor, un
par de consolas de videojuegos, una fantástica alfombra con variedad de cojines para
jugar desde el suelo y una mesa con cuatro sillas para juegos de mesa. Y la última era su
habitación, con una enorme cama redonda, un equipo de música preparado con las
marchas militares que más le ponían, acceso a un cuarto de baño privado y un bastidor
con centenares de pantalones, camisas, chaquetas y ropa deportiva.
Desde el primer día me puntualizó las normas de su casa tanto respecto al orden de cada
cosa como en la limpieza, sobre todo del baño y la cocina, sin embargo, estaba tan
enamorada que no me daba cuenta de que estaba cayendo lentamente en una trampa.
Después de un tiempo prudencial fuimos a comer a casa de sus padres, unos ancianos
encantadores que vivían en una granja junto a su hermano y su cuñada. Pasamos el fin
de semana con ellos, en plena naturaleza, con las vacas, gallinas y conejos. Nos fuimos
a casa con una caja repleta de verduras recién recogidas del huerto.
Por fin, un domingo, mi padre dio su consentimiento para que lo llevara a comer a casa.
Los domingos y festivos nos reuníamos todos los hermanos con sus mujeres y los niños,
en total veinticinco. A parte de mí, el único que no se había casado era Pedro que, desde
hacia un par de años, era sacerdote. Alfredo se integró en la familia con mucha
facilidad, su don para el habla y su cargo en una gran empresa hizo que todos le
escucharan embobados y le pidieran consejo para cualquier tema. Así que, a partir de
ese día, se convirtió en costumbre que, después de asistir a la Iglesia, escuchando la
misa de Pedro, todos nos reuniéramos a comer en casa.
Y mientras los niños corrían en el patio, jugando al escondite, los hombres hablaban
animadamente de fútbol, política o economía y las mujeres nos apresurábamos para
tener la comida a punto.


En uno de esos días de reunión familiar, después de los postres, Alfredo se arrodilló
delante de mí y, ante todos me pidió que me casara con él. Cuando contesté que SI,
todos aplaudieron y luego brindamos con cava.
Aunque a mí me hubiese gustado una boda íntima, Alfredo dijo que quería gastar una
parte de sus ahorros en ese día tan especial, buscó un hotel de cinco estrellas con playa
privada, donde se organizó una boda con más de quinientos invitados, la mayoría de los
cuales ni siquiera conocía.
Como siempre me dejé llevar por las decisiones de todos, sobre todo mi futuro marido y
me encontré que mi madre escogió mi vestido, mi padre y mis hermanos decidieron el
menú, mis cuñadas la decoración, y Alfredo la tarta y el viaje.
Yo solamente pedí a mis mejores amigas que fuesen las damas de honor y ellas
escogieron sus vestidos, largos, de color rosa.
No sé como me convenció de que mi llegada al altar fuese montada en un caballo
blanco, cabalgando por la orilla del mar. Estuve un mes en una escuela de equitación,
pero, reconozco que, llegué a amar a Estrella, una yegua muy cariñosa y paciente con
mi torpeza.
Montar a Estrella con el vestido largo blanco, la cola y el velo fue realmente
complicado, aunque mi aparición por la playa encima de una hermosa yegua blanca,
mientras el atardecer teñía el cielo de rosa, azul y naranja sorprendió a todos los
invitados.
Desmontar de la yegua sin perder la compostura fue una tarea complicada, que conseguí
gracias a la ayuda de Facundo, su dueño y mi padre, que me esperaba impaciente para
acompañarme hasta el altar, donde Alfredo aguardaba sonriente a que llegara caminado
sutilmente por la larga alfombra roja.
Primero pasaron las damas de honor, después mis sobrinas con los anillos y luego me
toco el turno de caminar lentamente cogida del brazo de mi padre al son de un himno
nupcial, mientras yo, avergonzada, intentaba no mirar las quinientas personas allí
reunidas haciendo fotos y videos, en ese momento desee volver a ir disfrazada de
Caperucita Roja con la hermosa máscara de plumas blancas.
Mi hermano Pedro nos obsequió con una hermosa y emotiva ceremonia y nos dio su
bendición, luego Candela cantó una conmovedora canción de amor y mi madre nos
sorprendió con una poesía escrita por ella.
Luego, los fotógrafos nos hicieron miles de fotos en la playa, aprovechando los últimos
momentos del maravilloso atardecer. A continuación, nos sirvieron una fastuosa cena,
cortamos una magnifica tarta, luego bailamos hasta el amanecer y acabamos en una
suite de ese caro hotel, amándonos al ritmo de un himno militar, como siempre.
Al día siguiente volamos con destino a Venecia, donde pasamos una semana romántica
paseando en góndola, deambulando por callejones estrechos, bebiendo cappuccino en la
hermosa Plaza de San Marcos y haciendo el amor en la suite de uno de los mejores
hoteles de la ciudad.

La escuela Tàber de Barcelona aclara que no han retirado ‘La Caperucita Roja’

Todo parecía perfecto hasta que llegamos de nuevo a casa y su actitud empezó a
cambiar. Cuando todo salía como el quería estaba cariñoso, sin embargo, si no hacía las
cosas como él quería me gritaba, llegando, incluso, alguna vez, a pegarme.
Pasaron un par de meses y me obligó a dejar mi trabajo para que, igual que mi padre y
hermanos, estuviese todo a su gusto cuando llegase de trabajar. Así pues, a parte del
hogar, yo también debía estar siempre vestida elegantemente, adecuadamente peinada y
maquillada, o sea, a punto de salir a comer, pasear, ir al cine o tener sexo, según sus
deseos. Y, sobre todo, si le acompañaba a alguna cena, ceremonia o evento, tenía que
estar perfecta y actuar siempre en segundo plano, dejándole a él todo el protagonismo.
Al principio no le di demasiada importancia, pero con el paso de los años, esa manía
suya por el orden, la limpieza y los himnos militares fue empeorando, así pues, si me
equivocaba en alguna tarea, no hacía la cama como me ordenaba o no iba
adecuadamente vestida o peinada, me levantaba la falda y me azotaba en el culo hasta
que me lo dejaba en carne viva y si lloraba o gritaba, recibía unos azotes de propina.
Cada mes me preguntaba si me había quedado embarazada, produciéndome una gran
angustia al contestarle que no. Supongo que la sabía naturaleza decidió que era mejor
que no tuviéramos hijos. Se empeño en ir a los mejores médicos, sin embargo, cuando
le dijeron que sus espermas no tenían suficiente fuerza para llegar hasta el final, se
volvió más huraño y exigente, empeorando nuestra relación, escuchando marchas
militares a todas horas, aunque luego no consiguiera su propósito, lo cual le ponía cada
vez de más mal humor.
No me atrevía a hablar con nadie de mi problema y la única persona que sabe la verdad
sobre mi desgraciada vida marital es mi amiga Candela, que, desde hace mucho tiempo,
viene pidiéndome que me divorcie, aunque yo no me atrevo, porque sé que esto podría
traerme muy malas consecuencias, ya que nadie de mi familia lo aprobaría y,
seguramente mi hermano Pedro me castigaría a arder en el fuego del infierno.
Esta noche, cuando se ha enfadado porque se me había olvidado cambiar la toalla del
cuarto de baño, ha empezado a gritarme como un loco, luego ha levantado la mano para
pegarme, me he asustado y he ido a refugiarme a la cocina, mientras me perseguía,
intentando cogerme de las manos.
A continuación, me ha alcanzado y agarrándome la mano, me la ha retorcido hasta que
se han oído crujir los huesos de la muñeca, generándome un dolor insoportable,
haciéndome gritar y llorar de dolor y de miedo.
Y ya no he podido aguantar más, he cogido el cuchillo de desmenuzar carne y, con la
mano sana se lo he clavado con todas mis fuerzas en el lugar donde creía que tenía el
corazón y, supongo, que lo he logrado, porque ha caído fulminado al suelo, donde ahora
se está desangrando.
Y ahora ¿qué hago? No sé si avisar si avisar a una ambulancia, porque seguro que
llegará tarde y ya estará muerto.
Si llamo a la policía seguramente me acusaran de asesinato, aunque sea en defensa
propia.
Si pongo algunas ropas en una maleta y desaparezco, seguro que acabarán
encontrándome y me encarcelarán.
Es mejor que llame a Candela, porque ella decidirá qué debo hacer.

Fin

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Pajilleras de la Caridad

El Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios

“Eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad, prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos”

Se dice, se comenta, y se da por cierto, que en diciembre de año 1840 se autorizó con todas las bendiciones papales el Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga.

Eran éstas caritativas monjas, “sin importar su aspecto físico o edad”, las que prestaban presuntamente consuelo sexual con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la guerra carlista española.

LA VERDAD

“La autora de tan peculiar idea, había sido la Hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospicio.

Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital. Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó junto a algunas hermanas a “pajillear” a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado. Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su “pajilla” diaria. Los resultados fueron inmediatos.

El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos.

Monjas

Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio. A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.

El éxito rotundo, se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades. Surgieron de esta suerte, el Cuerpo de Palilleras de La Reina, Las Pajilleras del Socorro de Huelva, Las Esclavas de la Pajilla del Corazón de María y ya entrado el siglo XX, las Pajilleras de la Pasionaria que tanto auxilio habrían de brindarle a las tropas de la República.

En América latina, rara vez ajena a las modas metropolitanas, las pajilleras tuvieron también sus momentos de gloria.

Durante la guerra civil mexicana, grandísimos auxilios
brindaron a las tropas de todos los bandos, las Hermanas de la Consolación, organización laica (aunque cercana a la Iglesia) que ofrecieron la fatiga de sus muñecas para calmar los viriles ímpetus.

Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares,  atraídas por el deseo de prestar tan ab...

Estas hermanitas recibieron pronto distintos y soeces apelativos, fruto del inagotable ingenio popular, tales como las mami-chingonas o las ordeñamecos.

De México la costumbre pasó a las Antillas, en donde tuvieron particular éxito las sobagüevo dominicanas, todas ellas matronas sexagenarias que habían elegido ocupar sus tardes en esta peculiar forma de servicio social.

El último lugar en América donde hicieron fortuna estas abnegadas damas, fue el Brasil.

Allí la columna Prestes fue acompañada en su marcha por una troupe reducida pero eficiente de damitas paulistas -llamadas beixapau- aunque solamente se valían de ágiles movimientos de sus manos, conjuraban la melancolía de los soldados.

La costumbre desapareció tras la segunda guerra y hasta la fecha se desconoce la existencia de otras congregaciones.

Diversas fuentes orales a orillas del Paraná comentan que en el villorrio conocido en el siglo XIX como Pago de los Arroyos hubo un pequeño agrupamiento dedicado durante algunas décadas a esa actividad.

Eran conocidas como las ‘Hijas de Nuestra Señora del Vergo Encarnado’, en referencia y dudoso homenaje póstumo a su anciana fundadora, fallecida con las manos en la masa, junto a un soldado, en su día de descanso”.

Monjas pajilleras y otras formas de caridad sexual

Nueva moneda en U.S.A. / New currency

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   ¿Por qué la caída de EEUU será no solo financiera sino también política y cuándo China empezará a utilizar su nueva divisa, el ‘petroyuán’? El economista Alexéi Grómov analiza el artículo de Tyler Durden titulado ‘China’s Rise, America’s Fall’ para la agencia FAN.

Billetes de 100 yuanes

EEUU solía aplicar medidas severas contra los países que se oponían a la hegemonía del dólar, aseguró Durden, que puso como ejemplo los casos de Irak y Libia, donde los líderes tantearon la posibilidad de vender su petróleo en euros y se enfrentaron a la violenta oposición de los estadounidenses. Ni Sadam Husein ni Muamar Gadafi fueron capaces de sobrevivir a este pulso.

“Sin embargo, Libia e Irak eran actores demasiado insignificantes para contrarrestar realmente la hegemonía del dólar. China es un país mucho más fuerte”, matizó Tyler.

El poder del oro

Yuanes y dólares (monedas chinas y estadounidenses)
© REUTERS / Thomas White

Durante los últimos años, China ha invertido muchas energías en convertir el yuan en un competidor serio para el dólar no solo en el comercio internacional o en el mercado petrolero, sino también en cuanto a convertir al yuan en moneda de reserva mundial.

China no está sola en estos planes y Rusia, como integrante del grupo BRICS, está interesada en el proyecto. Moscú, al igual que Pekín, se ha lanzado a la compra de oro, destacó Tyler.

Hace unos días, el periódico Irish Independent ya informó de que Rusia estaba aumentando sus reservas de oro.

“… el Banco de Rusia más que duplicó el ritmo de las compras de oro y llevó la proporción de lingotes en sus reservas internacionales a la más alta de los 17 años de Putin en el poder, según datos del Consejo Mundial del Oro. Solamente en el segundo trimestre, representó el 38% de todo el oro comprado por los bancos centrales”, informó.

Más adelante el artículo pone de manifiesto cómo la compra de oro ha significado que Rusia evite la compra de monedas extranjeras, es decir, de dólares.

“La fiebre del oro está permitiendo que el Banco de Rusia siga aumentando sus reservas mientras se abstiene de comprar divisas por más de 2 años”, resumió.

China y Rusia disponen de grandes reservas de oro. Pekín produce el 12% del oro mundial y se queda con gran parte, sino la mayor parte, de todo lo que produce. El nuevo ‘petroyuán’ contará con el respaldo del oro, algo que según vaticinó el FMI hace décadas, ninguna moneda de papel debería tener.

Los ‘petroyuanes’ en acción

¿Quién usará esta nueva moneda? En los últimos años, China y Rusia han firmado muchos acuerdos bilaterales. Moscú y Pekín acordaron ignorar el dólar en la medida de lo posible y comerciar directamente con sus respectivas monedas nacionales.

Además, Japón y China también acordaron comerciar en yuanes. Pekín llegó a un acuerdo similar con Irán y ahora Teherán vende su petróleo en yuanes o en euros.

“¿Te has preguntado por qué Irán es parte del ‘eje del mal’ para Estados Unidos? Pues porque no usan el dólar”, explicó Grómov.

La misma situación se dio con Catar, que fue el primero en vender gas y petróleo en Oriente Medio en yuanes. Pronto Washington calificó a Catar como un patrocinador del terrorismo y sus aliados del golfo Pérsico tardaron poco en bloquear comercialmente a Doha.

Todos estos hechos son eslabones de una misma cadena, aseguró Grómov.

Vea más: ‘Sorpresas’ de Rusia y China: cómo podrían acabar con la economía de EEUU

¿Adiós al dólar?

Según Tyler, en caso de que se reduzca la venta de petróleo en dólares, la demanda de la moneda estadounidense seguirá disminuyendo y el mundo comenzará a ver la deuda de EEUU de manera diferente. Al mismo tiempo, China reducirá su deuda y aprovechará el momento, destacó.

“Creo que las autoridades chinas lo ven. Esta es otra razón por la cual el objetivo chino, que es hacer del yuan una moneda internacionalmente importante, se ha vuelto mucho más imprescindible y urgente en los últimos años”, concluyó Tyler Durden en su artículo.

No obstante, según Grómov, todavía es pronto para hablar del final del dominio de EEUU. Los estadounidenses seguirán trabajando y realizando sus políticas, aunque el liderazgo del dólar se reducirá a medida que caduquen los bonos y los contratos de deuda en dólares. Junto con estos bonos, se desvanecerán el poder y la riqueza de las élites estadounidenses, resaltó el analista.

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¡Qué duro es el cine!

Los cines han contratado a una vendedora muy particular, que se encarga de tener las salas y los espectadores a raya.
“Hice las prácticas en Gaia Audiovisuals en un largometraje que se rodaba en Valencia en el departamento de producción. Se llamaba Juegos de Familia (Belén Macías, 2016) y no imaginé nunca que esta experiencia cambiaría mi planteamiento de vida.

Llegué a un rodaje profesional de más 50 personas donde todo el mundo era gente experimentada del medio y yo, acostumbrada a rodar cortometrajes con mis amigos de clase, tuve una primera sensación de que no sabía nada. Pero esa sensación desapareció el primer día porque las ganas que tenía de aprender de todos ellos venció a todo lo demás.

Pasé de tener una rutina universitaria de ir a clase por la mañana y por la tarde (las que tenía libres) quedar con tus amigos de siempre a tomarte una cerveza… a estar todo el día en un rodaje. Esas 50 personas pasaron de ser completos desconocidos a convertirse en mi familia durante un mes ya que este trabajo no consiste en ir y sentarse en una mesa hasta que finalice la jornada, es un trabajo en equipo donde cada uno aporta su granito de arena para poder alcanzar el resultado final.
Lo único malo era cuando me cogían el culo haciendo de acomodadora…..

Pancakes

2016-12-13-16-36-27

 

¿No quieres tomar las escalas?

Aquí está la receta ideal.
Ingredientes: por una docena de panqueques 1
taza de harina
2 cucharadas de azúcar + 1 bolsita de azúcar de vainilla (o 3 azúcar)
1 paquete de levadura
1 pizca de sal
1 huevo
1 taza de leche
1 cucharada de aceite
Extracto, aroma, ron,
chocolate derretido, o no, depende de usted.
Preparación: Agregue los ingredientes en el orden indicado arriba. Mezcla a medida que agregas. Obtener una pasta homogénea. Engrasar una sartén con una toalla de papel empapada en aceite Ponga una buena cucharada por panqueque.

No eche demasiado a riesgo de quemar los panqueques.

Huckleberry's My Dad 's Pancakes

Soldado de mierda

Hace 6 meses que no sé nada de ti. Te he escrito varias cartas, pero no recibo ninguna respuesta. Creo que no sabes ni la ciudad exacta en donde estoy y no me extraña, porque de hecho, ni yo sé donde estamos ahora con plena exactitud. Solamente veo campo, edificios destruidos, aviones pasando por encima de mi cabeza, y mucho, mucho ruido. Ya no consigo diferenciar los misiles de tanques de los de un lanza-granadas. Mis oídos y mi cabeza se están dando por vencidos en esta maldita guerra.

Puede que no quieras saber nada de mí y tires esta carta a la basura en cuanto la recibas. Quiero que me perdones por no haber sido el hombre que te mereces, pero antes de sacarte de mi cabeza por completo, tengo que decirte lo importante que fuiste para mí. Lejos de tu lado, es cuando realmente he abierto los ojos y todo avanza a cámara lenta, siendo más fácil fijarme en los pequeños detalles que antes no percibía y en los que te fallé.

https://germanov.files.wordpress.com/2011/03/military_funding.jpg

He caminado mucho en esta larga travesía. Las botas las tengo llenas barro y desde hace varios días no me las quito, porque en cualquier momento puede aparecer el enemigo, dibujado con tu rostro. Es duro caminar cientos de kilómetros y no poder quitarme tu presencia de mi cabeza. No me malinterpretes, no me gustaría que salieras de ella nunca, pero desde que salí de aquella casa a la que llamábamos hogar, me siento tan perdido que me cuesta concentrarme y disparar un buen tiro.

Cada vez estamos más cerca del objetivo, y eso hace que me entre más miedo, pues hay muchos enemigos deseando de capturarnos. Tengo una foto tuya pegada en mi casco, y siempre que descanso unos minutos me paro a mirarte y a recordar nuestras anécdotas, cómo la de la tarta sin nata, la del mosquito del viaje a Portugal, la del faro que alumbraba nuestro horizonte..

No sé si te acuerdas del día que me alisté para luchar por nuestro país, pero hay varios motivos que no supe explicarte en ese momento. Al perder de vista tus ojos, pensé que la única forma de recuperarte, era ser un héroe y quizás así podría intentar volver a tu lado, pero ahora me doy cuenta de la estupidez que hice, pues un héroe no solo es el que va la guerra y la lleva a la victoria. Sino también lo es el que consigue evitar que haya una guerra. Y contigo, no pude evitarla.

Me arrepiento de haber tenido tantos errores, pero tú para mí fuiste la mejor versión que me pudiste dar. Todo fue exactamente como una película. Me hiciste sentir como el hombre más afortunado y más amado del planeta. Esa sonrisa y esos besos eran mis motivos para levantarme cada mañana y son los motivos que tengo para regresar a tu lado, aunque hay mínimas esperanzas.

Hace mucho tiempo que no te llamo cariño, pero daría todo por volvértelo a decir, aunque siento que ya nunca más voy a volver a verte. Mañana tengo una misión casi imposible, donde debemos de conquistar un punto de control donde hay bastantes enemigos y el acceso es realmente complicado. Hemos perdido a nuestro capitán hace unos días y tenemos al mando a alguien que no sé si realmente sabe lo que está haciendo, pero es más rango y tengo que obedecer las órdenes. Lo que quiero que entiendas es que si recibes esta carta, es posible que no haya sobrevivido y por ello me gustaría que supieras que serás la última persona que pasarás por mi cabeza antes de abandonar este mundo.

Recuérdame siempre: Tu soldado de mierda.

 

 

“Premiar a las monjas Adoratrices es una burla a la Memoria Histórica”

OTRA REAL CAGADA

El estante de la Citi

Las víctimas de los reformatorios dirigidos por la congregación y auspiciados por el Patronato de Protección a la Mujer, institución franquista implicada en la trama de robo de bebés, planean presentar una queja formal ante el Defensor del Pueblo por el premio a los ‘Derechos Humanos Rey de España’ otorgado a la orden el pasado mes de abril. 

Felipe VI entrega el VI Premio Derechos Humanos Rey de España a la superiora general de las Adoratrices, Teresa Valenzuela. /EFE

Por JOSEFINA GROSSO 

31 de mayo de 2015

https://www.publico.es/actualidad/mujeres-victimas-reformatorios-franquistas-premiar.html

 

La de las Monjas Adoratrices es actualmente una congregación cuya labor se centra en la ayuda a las víctimas de trata, prostitución y violencia de género. Pero éste no ha sido siempre su cometido. Durante décadas, la orden de las Adoratrices, ‘Esclavas del Santísmo Sacramento y de la Caridad’, estuvo vinculada al Patronato de Protección a la Mujer, institución dependiente…

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